Coberturas

Así vivmos el Knotfest 2017 (Crónica y fotos)

Lunes, 30 octubre 2017 0 Comments

Llegó el otoño, los días soleados con aire frío, la víspera de día de muertos y, con ello, una edición más del Knotfest.

Por tercer año consecutivo, y a pesar de que había otro festival del género al mismo tiempo en Monterrey, rockeros y metaleros de todo el país y del extranjero abarrotaron el Foro Pegaso el pasado fin de semana.

Este año, el festival fue de un solo día, por lo que hubo tres escenarios a lo largo del foro. Además, había muchas atracciones para entretenerse como la tradicional rueda de la fortuna, carritos chocones, stands de ropa y música, food trucks, displays para tomarse selfies  y un mirador con vista al escenario principal.

Desde medio día las bandas nacionales como Cerberus, Here Comes the Kraken y Lack of Remorse, inauguraron la jornada musical. Aunque fueron los primeros actos, sus shows tuvieron buena asistencia y calentaron los ánimos de los que iban llegando.

Los japoneses de Maximum the Hormone fueron toda una revelación en el Tecate Stage. Desde que arrancaron, la gente estaba muy prendida y emocionada por verlos. El slam no se hizo esperar y la banda quiso platicar con el público, pero nadie entendía nada de lo que decían en japonés y mucho menos en su atropellado inglés.

Después de tres cancelaciones seguidas se rompió la maldición e I’ll Niño por fin regresó a México con un setlist equilibrado que dejó satisfechos a sus seguidores que tanto habían esperado. Del otro lado, en el escenario Day of the Gusano, el concierto de Suicide Silence fue brutal e incluso un bote de basura salió volando de entre el público. Afortunadamente nadie salió herido.

Luego de un retraso en el soundcheck y por segundo año consecutivo, Hatebreed arrasó con su breve presentación en el mismo escenario. Extrañamente, Children of Bodom fue la única banda europea del cartel, ellos venían celebrando su 20 aniversario y mucha gente había venido por ellos exclusivamente.

Al atardecer, el espacio empezó a reducirse en el escenario Day of the Gusano, había personas empapadas de sangre por los golpes y otros eran llevados en camilla por congestión alcohólica. Las cosas también se pusieron intensas en el escenario principal con el show de Cannibal Corpse.

Anthrax, uno de los cuatro grandes del thrash metal fue una de las bandas más esperadas. Desde que Joey Belladona y Scott Ian aparecieron, el público se volvió loco al ritmo de clásicos como “Caught in the Mosh”, “Antisocial” y “Madhouse”, Del otro lado del festival, Bullet for my Valentine estaba dando una buena dosis de metalcore que ni el frío pudo bajar los ánimos del público.

Cuando Anthrax cerró el escenario de Day of the Gusano, la noche estaba cayendo y toda la atención se movió al Tecate Stage, donde Stone Sour hacía su triunfal regreso a México desde aquel show en el Maquinaria Fest del 2013. Aquí vimos a un Corey Taylor muy diferente y más al natural que el de su rol enmascarado en Slipknot, de hecho fue bastante ovacionado por el público.

Korn, uno de los actos estelares del festival (para muchos el headliner) nos quitaron el frío y nos pusieron a saltar durante su set lleno de nostalgia que emocionó tanto a chicos y grandes. Jonathan Davis y compañía se esmeraron por dar un show digno que no dejó a nadie indiferente e interpretaron clásicos del Nu Metal como “Falling Away From Me”, “Here to Stay”, “Freak on a Leash”, “Got the Life” y “Coming Undone”. El único punto malo de Korn fue que nos dejaron con las ganas de escuchar “A Different World”, el dueto con Corey Taylor. Aún así el show del grupo fue tan emocionante que alguien entre el público prendió una luz de bengala roja.

En punto de las 22:00 horas, un telón blanco cubrió el escenario Tecate y una luz mostraba las siluetas de los integrantes de A Perfect Circle que arrancaron su presentación con “The Package”. Si bien la música del grupo no es tan enérgica como las otras bandas del festival y requiere de una mayor capacidad de atención, Maynard James Keenan nos deleitó durante 90 minutos con un sonido limpio y complementado por una propuesta audiovisual en el escenario que se convirtió en una montaña rusa de emociones para los asistentes, por lo que no era extraño ver una que otra lágrima derramada. Tal vez A Perfect Circle no fue la mejor elección para cerrar el evento, pues mucha gente se fue cuando terminó Korn, pero se aplaude la decisión de Zepeda Bros por apostar por una banda que nunca antes había venido y muy diferente a los cierres de años anteriores con Slipknot.

Haciendo un recuento del festival, los puntos malos de esta edición fueron las interminables filas para ir al baño o comprar comida, las aglomeraciones en los escenarios secundarios y los horarios cruzados de las bandas que resulta imposible ver a todo el cartel. Dentro de lo positivo, está la excelente respuesta del público, el contenido del festival, el sonido del escenario principal, una excelente oferta de alimentos, las atracciones secundarias  y un lineup tan diverso para todos los gustos.

Con esta edición el Knotfest se ha consagrado como una tradición anual para un público alternativo que no irían ni de chiste a eventos como el Vive Latino o al Corona Capital. Por ahora no nos queda más que esperar al anuncio del Hell and Heaven del 2018.

Agradecimientos a todo el personal de Zepeda Bros y Acusa Producciones por las facilidades para la realización de esta crónica.

 

Rafael Vázquez

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