Coberturas

Chetes en el Metropólitan: una oda a la nostalgia

Domingo, 14 mayo 2017 0 Comments

“Hoy no soy el mismo, desde el laberinto logré salir”.

Sí, Chetes dio en el blanco; estas palabras, que vienen incluidas en el tema “Poco a Poco”, son las que, en síntesis, resumen mi existencia y supongo que muchos de ustedes se sentirán igual.

La noche del viernes, el Teatro Metropólitan se vistió de gala (de gala rocanrolera) para festejar los 20 años de Chetes; dos décadas de un músico que, año con año, se va haciendo más importante, más influyente y, sobre todo, más talentoso. Hoy se ve a un Chetes distinto pero con el mismo brillo de siempre, ese que ha conquistado a miles de escuchas de generaciones dispares.

Fue una reunión de viejos amigos con una renovada amistad. Más que renovada, una amistad recargada, más humana. Más hermandad que otra cosa. Así lo vivió Chetes, así lo vivió el público y así lo viví yo, que iba con las puertas abiertas para recibir ese combo de palabras que, últimamente, he encontrado en Chetes. Quería palabras sinceras, directas, sin pretensiones. Y eso le sobra al músico regio.

Desde el inicio, con Gran Sur como el acto abridor, la noche se cubrió de buen rock & roll, aderezado con una lista de invitados que arrancaron suspiros, alaridos, y las palmas de la gente, que no dejó de cantar, de gritar, de hacerle sentir a Chetes que, sí, es un jefe. Luis Humberto Navejas (Enjambre), Gil Cerezo (Kinky), Jay de la Cueva, Meme, Carla Morrison, entre otros más, fueron esas cerezas que nunca deben faltarle al pastel, y mucho menos a uno que conmemora 20 años de vida.

Éxito tras éxito, cada uno de los temas llevaba a cuestas una cuota de palmas cada vez más grande; desde Zurdok, pasando por Vaquero y otros proyectos, Chetes dejó en claro que lo suyo son las canciones, son los sentimientos; lo suyo es el escenario, es la guitarra. Lo suyo es la música.

Hubo lágrimas, hubo besos, hubo historias de amor, desamor, tristeza, alegría, llanto. No faltó nada ni nadie. Éramos nosotros con Chetes, en complicidad, haciendo estallar al Metropólitan. Así fueron estos primeros 20 años. ¿Se imaginan cómo será el resto?

Chetes: ¡Eres un jefazo!

Chetes en el Metropólitan | Foto: Vania Alarcón

 

Ambas fotos cortesía de Vania Alarcón.

Alonso Efeese

Si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido, entonces, verdad de Dios, ¡todo lo naco es chido!

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