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El hombre sin sombra, ese es Mikel Erentxun

Miércoles, 21 junio 2017 0 Comments

Me tocó escucharte en distintas etapas, etapas mías y etapas tuyas, pero siempre lo he hecho con una desbordada admiración, con un gran respeto y, sobre todo, con los sentidos abiertos.

Eres -siempre lo has sido- uno de los músicos de habla hispana a quienes no se les da su verdadero valor. Cuando uno habla del rock en español de los 80’s, acá vemos siempre por encima a Soda Stereo, Caifanes, Enanitos Verdes, Los Fabulosos Cadillacs, etcétera, pero pocas veces se habla de bandas como Radio Futura, Nacha Pop, Gabinete Caligari, Los Ronaldos, Duncan Dhu, entre otras, que, a decir verdad, fueron, en gran medida, responsables de todo un movimiento que, ante todo, apelaba a llevar la música de guitarras al idioma español.

Le entré tarde a la música de Duncan Dhu -debía tener unos 18/19 años- y lo primero que escuché fue aquel compilado llamado simplemente Colección 1985-1998; un recopilatorio, a mi parecer, muy completo, que me entregó canciones que, al día de hoy, tienen un lugar importante en mi playlist mental. Con el paso del tiempo, me adentré en el catálogo del grupo; Piedras (1994) es mi álbum favorito por muchas razones; “A Tientas” es la número uno.

El siguiente paso natural era escuchar lo que Diego Vasallo y tú crearon en carreras alternas, y lo hice con la misma admiración desbordada de la que te hablé al inicio de este texto. Sin embargo, también hubo -y sigue habiendo- en mí una gran nostalgia por Duncan Dhu. No puedo negarlo. Quizá sea porque esa dupla ha sido una de mis más fieles compañeras a lo largo de estos años.

Hoy tienes un nuevo disco, El Hombre Sin Sombra, tu cuarta producción después del 2008, un año que marcó para ti un momento de ruptura, un cambio interior y exterior. Y es en esta nueva obra en la que se refleja más ese cambio. Lo sé y lo sabemos quienes llevamos años escuchándote. No te andas con rodeos y tus canciones suenan más poderosas. Es una etapa distinta, tanto en tu vida como en la mía. Esa es la belleza de la vida, del tiempo, de los años. Y es por eso que me permito hablarte de “tú”, porque, vaya, con tantos años en mis oídos, gran parte de mis mutaciones se deben, en cierta medida, al efecto que me han causado tus canciones, unas más que otras.

Detalle del Miedo (2010) fue el inicio de una nueva carrera. La idea, según te escuché y te leí en varias entrevistas, era empezar a ser más tú. Un proceso complicado porque el hecho de aceptarse a uno mismo es, quizá, uno de los actos más heroicos del ser humano. 24 Golpes (2012) lo reafirmó y Corazones (2015) fue, como lo dice el primer tema de tu nueva placa, “el principio del final”. Porque con Corazones nos hablaste, literalmente, a corazón abierto, aunque, sí, con ciertas reservas todavía.

2017 nos trae El Hombre Sin Sombra; vuelves a hacer un disco crudo, sin pensar en el escucha ocasional, sino en el escucha fiel, en el que ya te conoce y con el que, interpreto, ya te sientes cómodo, tanto que te atreves a mostrarte más íntimo. Sin reparos, sin máscaras. De ahí el nombre de tu disco. Vuelves a trabajar con Paco Loco, un tipo que si algo tiene es, precisamente, saber hacer resucitar a hombres que siguen vivos, tal y como lo dices en “Cartas de Amor”.

No dejo de escuchar ningún tema; no dejo de leer el mensaje que viene detrás y que ya has explicado tantas veces. El tema central es el amor, pero creo que te adentras en la etapa dura y cruda del amor, y cito un fragmento del primer track: “ya no hay estrellas cuando me miras, ya no hay cerezas cuando me besas. Ya no hay corriente eléctrica cuando me rozas, ya no hay palabras de consuelo en la derrota… y esto es el principio del final”. Temazo.

Es un álbum difícil de escuchar por la sinceridad que hay en él; no es fácil aceptar su discurso, aunque todos podemos identificarnos con él. Pero, como bien lo has explicado, tiene un final, digamos, feliz. Luchar por ese amor es otro de los mensajes que he detectado; ser héroe y no villano, y lo dices con frases muy sencillas pero que, si uno lo analiza, van directo al orgullo: “y sin embargo te quiero” porque “como tú no hay dos”.

Lo volviste a hacer, Mikel. Volviste a crear una colección de canciones que llegan, directo y sin escalas, a lo más profundo del corazón, y esa ha sido una constante en ti, en tus discos. No veo ni un tema débil y menos si escuchamos también la voz de Maika Makovski. Un gran acierto, de nuevo, del gran Paco Loco, porque le da un toque todavía más personal a El Hombre Sin Sombra.

Podría hablar mucho más de tu disco, pero prefiero dos cosas: primero, que la gente que lea esto (si alguien llega a leerlo) lo escuche por su cuenta, porque es una obra verdaderamente recomendable. Y segundo, me gustaría hablar de él -y de otras tantas cosas- contigo, en persona, tal vez el día que nos visites en México. Así que, por ahora, sólo resta esperar a que nos traigas tu gira a este país que has denominado como “tu segunda casa”. Vuelve pronto, Mikel, que acá hace falta recordarle a muchos que el rock en español va más allá de lo que nos han dicho.

Alonso Efeese

Si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido, entonces, verdad de Dios, ¡todo lo naco es chido!

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