El último concierto de Justin Bieber: una experiencia única

Coberturas
Jueves, 23 febrero 2017 0 Comments
El último concierto de Justin Bieber: una experiencia única

El pasado 21 de febrero Justin Bieber cerró su tríada de conciertos en México y se despidió en El Foro Sol de sus fanáticas incondicionales. Seguramente, las niñas, adolescentes y adultas que forman parte de las Beliebers mexicanas nunca olvidarán las horas en que su ídolo las deleitó con las canciones que ha interpretado desde que el ahora joven adulto tenía doce años (más edad que varias de las niñas que lo siguen).

A pesar de la polémica generada en sus conciertos pasados con respecto al playback, lo cierto que es prendió muchísimo a la gente. Los gritos poderosos de su público -en su mayoría del género femenino- se unieron no pocas veces para llamarlo. “Justin, Justin, Justin”, mientras el canadiense aparecía en el escenario por primera vez en un cubo transparente que subía y bajaba, y luego cuando volvió a aparecer en medio de unas pantallas que a veces emulaban al espacio exterior, lleno de estrellas y de contrastes de color.

Justin Bieber apareció todo el tiempo como un niño bueno. Con ropa holgada (caquis, una playera de manga larga y una chamarra hiphopera que no se quitó sino hasta bien entrado el concierto), sus ojos protegidos por unos lentes transparentes y sus letras románticas, sin duda lo han convertido en el sueño dorado de toda adolescente. A veces interactuaba con sus maravillosas bailarinas, aunque nunca fue muy atrevido (si acaso, en algún punto de la noche, le dio una vuelta a una de sus bailarinas y, en otro, dejó que le bailaran).

Sin duda fue una noche de fuegos artificiales -literal y metafóricamente- con los que el ídolo teen se despidió de México. Cuando interactuó con el público, agradeció la oportunidad de estar aquí y les agradeció por acudir a escucharlo. De ahí, su DJ, siempre presente en el escenario, animaba a la audiencia a alzar las manos, aplaudir y bailar, mientras Bieber hacía lo propio.

En algún momento, la sesión musical llena de producción se interrumpió para que Justin demostrara sus dotes musicales y sus avances en la guitarra. Un sillón aterciopelado color vino, su viola y él tuvieron la atención de las miles de almas que se habían congregado en el colosal foro. Así fue como escuchamos la versión acústica de “Love Yourself”, por supuesto coreada por los miles de admiradores que aman ese éxito del exyoutuber. Más adelante, también lo vimos adueñarse de la batería para hacer un solo sobre el escenario elevado que, de cuando en cuando, lo levantaba del piso y lo acercaba a las verdaderas estrellas de su concierto: las miles de fans que se congregaron en las gradas.

La versión distinta de “Baby” que cantó en el concierto sería la perfecta definición de lo que pasa con el intérprete: la letra y la inocencia de antaño, marcados por el crecimiento del joven dieron un resultado diferente que igual emocionó a todas. Eso junto con el hecho de que lo vimos saludar a varias niñas que subieron al escenario y que, seguramente, recordarán ese momento por el resto de sus vidas, cuando Justin las abrazó y las interpeló, antes, por supuesto, de volverlas locas de emoción con “Sorry”.

Ojalá que también para él haya sido memorable y que todos, de pronto, recordáramos que no hace falta alcohol -porque en el concierto hubo mucha restricción de bebidas, al tratarse de un show de ambiente familiar, lleno de menores de edad y sus papás-, sino la ilusión infantil de que los sueños se hacen realidad. El 21 de febrero, el show de Justin Bieber hizo realidad el sueño de muchas Beliebers.

Charbelí Ramos

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