La delgada línea entre la magia y el fracaso: Red Hot Chili Peppers en la Ciudad de México

Conciertos
Jueves, 12 octubre 2017 0 Comments
La delgada línea entre la magia y el fracaso: Red Hot Chili Peppers en la Ciudad de México

Los pasados 10 y 11 de octubre se llevaron a cabo los conciertos de Red Hot Chili Peppers, en el Palacio de los Deportes de la Ciudad de México.

Una vez más, el público mexicano hace de las suyas e impresiona a los músicos que están en el escenario. Para muestra basta recordar a Louis Cole, el telonero de los Red Hot Chili Peppers en los conciertos que se llevaron a cabo los días 10 y 11 de octubre.

Después de hacer su show, previo a la presentación de RHCP, Louis Cole, dueño de una propuesta muy interesante, gritó “Seriously, Los amo, los amo, gracias, gracias, gracias”

Cuando entraron Chad Smith (batería), Michael Flea Bazary (bajo) y Josh Klinghoffer (guitarra) y empezaron a tocar, la gente estalló en agradecimiento. Estaban vueltos locos, tanto ellos como el público quienes, además de atestiguar ese destello de magnífica ejecución musical, vieron cómo el techo bajaba, a manera de escalera.

Anthony Kiedis entró en la segunda canción. En algún punto, parecía que todos estaban en su asunto: el frontman brincando, los músicos ejecutando y, si no hubiéramos escuchado el ensamble de las rolas, de pronto hubiéramos dudado que en verdad estaban tocando juntos.

Y de ahí, el show lo hicieron las luces del techo y del muro y, básicamente, el público. En algún punto, los asistentes comenzaron a entonar el clásico “Oe oe oe, Red Hot, Red Hot”, pero los acordes de “Scar Tissue” los interrumpieron y entonces gritaron ante la emoción y la sorpresa.

En el escenario, parecía que cada quien estaba en lo suyo: el bajo enfrentado a la guitarra y los dos músicos moviéndose al ritmo de sus acordes como si no hubiera mañana, justo al centro, frente a la batería. Y Anthony, brincando, bailando, y los leds del techo cayendo en armonía, a veces con dos colores, a veces segmentados en tres, a diferentes alturas, algunos tan abajo que parecía que estaban por tocar al público de General B.

Flea agradeció: “We love your fucking country, we love.Mexico, thank you for having us” y habló de cuánto les gusta también la mexicanidad. También Klinghoffer habló: “my favorite place in the world to play is Mexico City”. Y sí, por supuesto que se notaba. En cada sacudida del cuerpo del guitarrista que acompañaba los acordes, en cada solo.

Sin embargo, a pesar de todos estos elementos, más o menos a la mitad del concierto, la euforia bajó. Sólo los verdaderos fans seguían coreando las canciones, pero lo cierto es que los ímpetus generales disminuyeron, hasta que se escucharon los acordes de “Californication”, “Under the Bridge” y “By the Way”.

Un momento más que llenó de emoción a los asistentes al concierto fue cuando dio inicio el homenaje a los rescatistas y voluntarios que salieron a ayudar a las víctimas del terremoto del pasado 19 de septiembre, que sacudió la Ciudad de México. Empezando por Frida, la perrita labrador que participó sin descanso en la búsqueda de personas atrapadas bajo los escombros, un homenaje muy emotivo se apoderó de la pantalla. Después de ver numerosas imágenes de los brigadistas y de personas rescatadas, el video culminó con la bandera de México.

Sin embargo, una vez que el concierto concluyó y la gente se aglomeraba en los pasillos circulares de El Palacio de los Deportes para salir, las opiniones de los asistentes variaban: hubo quienes aseguraban que el concierto había estado aburrido, que de los RHCP no quedaba nada más que el recuerdo de la infancia y adolescencia de quienes habían ido a verlos con nostalgia, y por otro lado, aquellos que, si bien se lamentaban porque en ambos conciertos faltaron éxitos distintos (por ejemplo, en el primero interpretaron “Under the Bridge”, pero ni “Can’t Stop” ni “Dani California”), se habían emocionado y nadie les quitaba lo que experimentaron en el concierto. Y así fue como esas dos noches, para algunos decepcionantes, para otros, incluyendo los músicos, mágicas, llegaron a su fin con “Give it Away”.

Charbelí Ramos

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