Coberturas

La última noche de los Babasónicos

Sábado, 22 julio 2017 0 Comments

Los carteles promocionales ya lucían la leyenda de “agotado” y no era para menos pues con esta presentación el grupo argentino, Babasónicos, cerraba y celebraba un cuarto de siglo en el gusto del público. “Impuesto de fe”, nombre de la gira y del disco grabado en México en 2016, se despedía para dar paso a nuevos temas.

Desde temprano, como es costumbre, ya había fotos y comentarios de emoción en las redes sociales. Muchos con las mismas playeras cuya leyenda era esa famosa frase de “oh, sí estoy mirando a tu novia y qué” de la canción “Y qué”, otros con un “Infame” iban a ocupar sus lugares con cerveza en mano.

El espectáculo estaba programado a las 20:30, sin embargo, comenzó a las 21:00, cuando la gente ni siquiera había terminado de entrar y, sin previo aviso, más allá que el de las especificaciones de seguridad del recinto, se apagaron las luces y se abrió el telón.

Abrupto es la palabra para comenzar a describir el concierto. Aparecieron en el escenario iluminado de color ámbar y, en algún lugar en la obscuridad, Adrían Dárgelos, cantaba “Natural” dando la espalda al público. Con capucha, Adrián apareció frente a todos, sin mayor presentación que los gritos de los asistentes que, inmediatamente, se levantaron de sus asientos.

Una de las características de Dárgelos es cómo se mueve mientras canta. Y de eso tuvimos bastante. Algunas frases cortas e incomprensibles se escucharon después de cantar “Yegua”, coro que entrelazó en algunos fragmentos de “Natural”.

Había quienes, incluso iniciado el evento, llegaban o seguían tomando fotos dando la espalda a la banda. Mucho movimiento dentro y fuera del escenario. “Talismán” y “Cómo eran las cosas” eran coreadas por los que seguían atentos al último concierto de los argentinos en la Ciudad. Adrián se movía grácil y seductor por todos lados. Periodos de pausa larga entre canciones y que cuando menos lo veías venir ya sonaba alguna otra canción. El clásico “Irresponsables” fue de las más cantadas, pues en ésta como en “Putita” (canción que introdujo con un “Putísima”) tuvieron arreglos que oscilaban entre lo funk y lo disco.

Hay que decirlo, los más animados eran los de las primeras filas,sobre todo cuando había algún solo o Dárgelos se acercaba a tocar manos o se subía a las bocinas. El resto, al menos de ciertas secciones, sentados. Baile y gritos con “Delectrico”, “El loco” o “Vampi”. La producción fue muy buena, luces y sonido inmejorables: rojo y morado inundaban el Metropólitan. Cada integrante de la banda tenía su lugar cuando tocaba su instrumento o hacía mancuerna con otro.
Cuando llegó el momento del encore, Babasónicos salió cerca de 10 minutos del escenario. La gente iba saliendo y los que estaban de pie ya no se levantaban. La respuesta de la gente variaba.

Salieron a tocar las últimas tres canciones, aún sin palabras compresibles además de las letras de las canciones. El concierto terminó como empezó, abrupto, sin decir nada mas que aventar plumillas.

¿Se pagó el “Impuesto de fe”? no lo sé, quizá para algunos pero, para mí, cuya última vez que los vi en un festival de radio a los 13 o 14 años, no creo. Recordaba a unos Babasónicos más libres con su música, menos cortantes con el tiempo, aunque tal vez los recuerdo mal; el repertorio me gustó y me gustó porque sí había un recorrido por 25 años de carrera. Pero para los 25 les faltó celebración y tiempo. Me fui como entré, sí contenta de verles, algo decepcionada, pero con la certeza de que los 25 no pasan en vano.

Tl Sputnik

La Fred Astaire de los descoordinados. Literatura, música y tontería. Fb: Tl sputnik Tw: @josoclasputnik

22 posts | 1 comments https://nomeimportasputnik.wordpress.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *