Los Cadillacs… ¿ya no son tan Fabulosos?

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Lunes, 20 marzo 2017 0 Comments
Los Cadillacs… ¿ya no son tan Fabulosos?

“¿Qué está pasando con Los Fabulosos?”, fue la primera pregunta que me surgió cuando me dispuse a escucharlos en el escenario principal del Foro Sol en el marco del Vive Latino 2017. No es un problema musical, evidentemente, pues su canciones siguen siendo poderosas; sus instrumentos siguen siendo estridentes y todos, salvo uno de sus integrantes, siguen contagiándonos de energía.

Conforme fue avanzando la presentación, me di cuenta de que, desde la vez pasada que tuve la oportunidad de verlos en el Plaza Condesa, el problema está en el legendario frontman de la banda, que si bien siempre ha sido excéntrico, últimamente parece que le cuesta trabajo incluso mantenerse en pie.

No es que haya sido un mal show, es que, después de la energía que nos habían transmitido otras bandas que, aparentemente, no son tan grandes como Los Fabulosos, este grupo de argentinos nos quedó a deber. A Vicentico se le ve desganado, sobrado, como si nos hiciera un favor al venir al festival más importante de América Latina.

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Por supuesto, el noble público mexicano que no deja solos a aquellos por quienes ha desarrollado afectos, acompañó a Los Fabulosos en la travesía de los éxitos, interrumpidos por “Averno de un fantasma” y “La Tormenta”, ambos sencillos de su más reciente disco La Salvación de Solo y Juan.

Un Foro Sol lleno coreó “Calaveras y diablitos”… “No quiero morir sin antes haber amado, pero tampoco quiero morir de amor”, también le siguió el juego a Vicentico cuando dividió en dos al público para que unos cantáramos “calaveras” y, otros, “diablitos”.

A mí no me queda duda de que el éxito del show consistió en el poder de la tradición que Los Fabulosos hicieron de sí mismos. Esa tradición hace que todos vibremos, que los reconozcamos y que sigamos disfrutando de letras como “los Cadillacs tocando para vos”.

Como ya es costumbre, cuando se despidieron, la gente empezó a cantar “Oh, oh, oh, oh, oh” al ritmo de los acordes de “Yo no me sentaría en tu mesa” y, ¡Oh, sorpresa!, Vicentico se sentó a tocar la batería y el Sr. Flavio se apoderó del micrófono para cantar lo que, para mí, fue la mejor interpretación de “Yo no me sentaría en tu mesa” que Los Cadillacs podrían habernos obsequiado después de un show que me dejó con el sabor de la añoranza de su pasado.

Charbelí Ramos

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