Muerte a la ignorancia: David Humeda y Zero Kill en El Imperial

Coberturas
Viernes, 24 febrero 2017 0 Comments
Muerte a la ignorancia: David Humeda y Zero Kill en El Imperial

Fotos: Selene Ortiz

Es maravilloso entrar a un foro en el que la magia de la música sucede y se comparte con gente que de verdad la valora. Pura buena onda que viaja para convertirse en sonido. Ayer, ese foro fue El Imperial y esas ondas fueron generadas por David Humeda y Zero Kill.

Un lugar íntimo para tener unas horas llenas de buena música a media luz. Terciopelo para cubrir el escenario que se convertiría en el soporte de una gran noche. Confieso que fui en la total ignorancia de lo que escucharía y, después del concierto del día anterior, un poco cansada y desangelada. Además, estuve sola en un día en que la soledad no me sabía tan bien como otros, pero no me quedaba de otra y, como amante que soy de escuchar, no podía resistirme a descubrir la incógnita.

Admito también, en este confesionario, que cuando salió David Humeda pensé “No, bueno, ¿dónde habrá vivido este Cerati que no tiene el menor acento argentino?”. Vi una hoja blanca tirada en el piso con los nombres de las rolas escritas y me apresuré a anotarlas. No, no tengo perdón, y en mi defensa diré que siempre escucho las rolas de la gente a la que entrevisto o de quienes haré coberturas, pero en esta ocasión nomás no pude.

David Humeda me encantó. El histrionismo con el que dirige sus interpretaciones, la química que se siente con sus músicos y que permea en un gran show, sin que necesite de nada más que su presencia, la guitarra, el bajo, la batería y su voz. Sin duda puso a todos los asistentes en el mood adecuado para recibir a Zero Kill de Benito Cerati.

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Y después de un rato, llegó. Desembarazado de la vida, de los problemas, del mundo, a tocar, a bailar, a pasársela bien y, en consecuencia, a contagiar a todos los espectadores. ¿Hay algo mejor que la música? Quizá solamente la noción de que uno se encuentra ante artistas que la aman y que tienen química entre ellos: Benito Cerati no paraba de bailar con la bajista, Dana Bell, de bromear con Alfredo García Tatu, guitarrista y efectos, y de voltear hacia el baterista, Pedro Bulgakov.
El vocalista de Zero Kill aseguró que estaba muy contento de visitar México e incluso ofreció un tema exclusivo para el país. Poco a poco, sus fans empezaron a pedirle las canciones que les gustan más, como “Reencarnar”, que la banda tocó gustosamente. La comunicación entre el público y la banda resultó maravillosa. Y es que son justamente estos espacios los que permiten que haya mayor intimidad con los músicos, que la conexión que se genera con quien escucha la música, aterrice, por unos momentos, en esta dimensión.

Más allá de que Benito sea hijo de Gustavo Cerati, lo cierto es que la banda tiene su propia identidad. Experimentan, sin límites, sin acotación de géneros, exploran como si fueran unos niños conociendo el inagotable mundo de la música, y eso, acompañado de la humildad con que los cuatro músicos se desenvolvían, se agradece siempre.

 

 

 

Charbelí Ramos

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