Paté de Fuá celebrando la música

Coberturas
Martes, 02 mayo 2017 0 Comments
Paté de Fuá celebrando la música

Aún me acuerdo cuando Paté de Fuá se presentaba en la UNAM, en explanadas de ferias o de municipios haciendo conciertos que siempre te dejaban un gran sabor de boca. De ésos donde si no los conocías terminaban entre tus favoritos, que si no sabías bailar lo que tocaban, improvisabas. Así, a título personal, eran los conciertos de Paté de Fuá.

Pero el tiempo pasa y la agrupación ya tiene cerca de diez años de carrera en donde han llenado diversos foros donde van sumando más adeptos a su estilo que es una suerte de mezcla entre tarantella, jazz, tango, música mussette, entre otros.

No era la primera vez que Paté se presentaba en el Teatro Esperanza Iris de la CDMX, ya anteriormente habían presentando el disco Película Muda Parte 2. El teatro de la ciudad, en sus palabras, es un sitio al que les encanta volver y, en efecto, este 29 de abril volvieron. Debido a la iniciativa para acercar a todos a los teatros de la ciudad, el Esperanza Iris abrió sus puertas para recibir a la banda mexicana -y digo mexicana aun cuando cada integrante provenga de diferentes latitudes- Paté de Fuá.

Sobre las 7:20 se dio la tercera llamada. Luces apagadas y un telón que, imponente, se mostraba entre las dos musas de mármol de las esquinas del escenario. Con luz azul de fondo Yayo González y compañía aparecían.

La mezcla perfecta entre sax, contrabajo, acordeón, piano, vibráfono y corneta estaba sobre el escenario. Paté hizo un recorrido por sus diez años de trayectoria donde, sino mal recuerdo, empezó “Nosotros dos”; ésa y el resto de las canciones siguientes irían acompañadas de proyecciones en pantalla, fondos azules o rojos, fragmentos de canciones y personajes varios bailotenado. Las primeras palabras de Yayo fueron de agradecimiento, recordando sus dos anteriores presentaciones en el mismo lugar, siempre lleno.

Además de imágenes, que no desviaban la atención de la música, lo que acompañaba cada canción eran los comentarios de Yayo. González, con humor, explicaba la génesis de las canciones; unas más sensuales que las otras,  algunas más socarronas y los tangos queridos que nos hacían enamorarnos o tener ganas de seducir a alguien.

Mi tango favorito de Paté, “Ninna e Pasquale”, sonó y el público desde su lugar seguía con el pie o la mano el compas de la música. “Tren de la alegría”, “El fantasma enamorado” y “Vamos a morir” fueron algunas de las canciones que llenaron de sonido el Teatro Esperanza Iris. “Película muda” vino con dedicatoria: “a todas la mujeres que nos acompañan, porque todas son bellas y el cabrón que no lo vea que se chingue. Las mujeres mueven el mundo, los hombres somos unos pendejos pero ellas… ellas no. Aunque también servimos, porque muchas cosas son de dos. Este país funcionaria mejor con una mujer al mando”. Algo así fueron las palabras de Yayo, que comenzó a cantar entre algunos tragos más de su licorera.

Yayo se detuvo un momento para contarnos sobre “Muñeca” y su origen de poesía de cortejo. No recordaba a la chica a quien se la dedicó, sólo que tenía pecas y que él estaba enamoradísimo aunque ” a la muy cabrona no le movió un pelo mi poema”, Yayo la terminó como canción de despecho. ¿Identificados?

Pasado el despecho, a petición de la banda algunos nos levantamos de nuestros asientos. Hasta ese entonces estábamos sentados, pocas veces vi un público tan respetuoso tanto con el músico cuando con el recinto; así, la tarantella nos llenó de ritmo y todos, solos o acompañamos bailamos. Nos acercamos al escenario y mientras esto pasaba, Dan y Yayo se tomaban fotos con todos.

Niños y adultos bailaban, abrazos y pasos improvisados. Alguna niña con su muñeca bailando, otros sentados, otros de pie. Paté de Fuá celebraba la música. Ya habían anunciado que el concierto se acababa, pero no sin antes hacer la respectiva presentación de los músicos quienes fueron introducidos por Yayo con algunas palabras sobre cómo llegaron a México, a la banda, lo bien que hacían su trabajo… “este cabrón” siempre se escuchaba. Salí pensando que “cabrón” es la palabra favorita del vocalista. No lo culpo, tiene una fonética y un significado flexible. Tan flexible como “Princesita”, que después de bajar el telón salió a cantar sólo con guitarra y microfono esta canción que a todos nos conmovió un poco. Así nacen las canciones, decía Yayo.

Paté de Fuá cantó  algún par de canciones más: “Celoso y Desubicado”, “El bailecito de Don Serafín”, cerrando con “Sin debut ni despedida”. 

La invitación de la banda a visitar teatros se repetía, ¡todos al teatro! y los que estábamos aún pegados al escenario seguiamos ahí, cantando o bailando. Después del concierto, la banda hizo firma de autógrafos y, aunque algunos más serios que otros, todos nos recibieron con gusto.

La presentación fue impecable y considero difícil hacer espectáculos tan bien logrados sobre todo cuando hay más de un género fusionado. Sin embargo, Paté lo logra y lo hace un modo tal que cada instrumento, cada sonido, cada letra encaje y , dentro de la improvisación, funcione.

Tl Sputnik

La Fred Astaire de los descoordinados. Literatura, música y tontería. Fb: Tl sputnik Tw: @josoclasputnik

22 posts | 1 comments https://nomeimportasputnik.wordpress.com/

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *