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18 años de Bocanada, el álbum que revolucionó a Gustavo Cerati

Miércoles, 28 junio 2017 0 Comments

En 1999, dos años después de la separación de Soda Stereo, sale a la luz el segundo trabajo en solitario de Gustavo Cerati: Bocanada. Más que un disco, una re-evolución.

Vayámonos unos años atrás, hacia 1992. Soda estaba en la cúspide de su carrera, no había duda alguna de que era la banda más importante del rock latinoamericano. Después de lanzar aquel discaso que fue Canción Animal, el reto para Gustavo, Zeta y Charly era, como ellos mismos lo dirían, salirse de la zona de confort. Ya habían hecho, prácticamente, todo. No tenían que demostrar nada en lo absoluto.

Octubre del ’92 sale al mercado Dynamo, una verdadera obra maestra que colocó al trío argentino todavía más arriba. Era una época difícil también, pese al éxito, pues los problemas en el interior de la banda ya eran muy notables. En realidad, el que no estaba cómodo era Cerati, y por eso, en marzo de ese mismo año, lanzó Colores Santos junto al músico chileno Daniel Melero. Un cañonazo.

Después de Dynamo, vino una primera separación. Gustavo se fue a Chile y ahí, tras el nacimiento de su hijo, Benito, decidió hacer un disco solo -así lo describiría el músico-. Amor Amarillo apareció en noviembre de 1993. Los rumores acerca del fin de Soda Stereo se hicieron más fuertes.

La historia ya la conocemos. Al poco tiempo, y luego de un terrible acontecimiento en el que falleció el hijo de Zeta Bosio, la banda se reunió y para 1995 presentó Sueño Stereo, el último y magnífico álbum de Soda que, una vez más, los volvió a colocar en la cima. El trío se despidió en 1997 después de un concierto épico en el que, al término, cada uno lo celebró en solitario, por su propia cuenta. Esto último lo reveló Adrián Taverna en una entrevista.

Volvemos al ’99, año en el que vuelve a ser Cerati el centro de atención al presentar su primer trabajo después de Soda Stereo. Había mucha expectativa y todos esperaban la continuación del trío. Pero Gustavo ya estaba en otra dirección, en otro mood. Mucho le sirvieron esos proyectos llamados Ocio y Plan V, ambos de música electrónica. Pero un cantante siempre querrá cantar. Y así fue.

Bocanada marcó un punto y aparte, aunque al principio no cayó muy en gracia a los fans. Pero, vaya, era de esperarse, querían de vuelta aquel sonido. Por el contrario, Cerati presentó un disco lleno de atmósferas, de metáforas, impregnado de una gran intimidad. Era el inicio de su propia trayectoria.

“Sentí que tenía que recuperar mucha dulzura en la música, como un elemento básico, y realmente veo a Bocanada como eso, una especie de almohadón en el que uno puede recostarse. Para mí empieza una era muy importante en mi vida, digamos, este disco es la primera cosa que hago con una sensación más de futuro. Empiezo como solista.”

Tema por tema, palabra por palabra, Bocanada es perfecto, y lo mejor es que nada o muy poco suena a Soda. Ese fue el primer objetivo de Gustavo, alejarse de todo ello. Incluso, ese fue el período en el que tocó menos canciones del trío. Si Cerati ya era un pilar del rock latinoamericano, con este disco llegó la inmortalidad.

No nos vamos a poner a analizar cada canción, porque el álbum por entero es todo un viaje, un único viaje en el que la música fluye sin un fin, como dice el cantante en “Río Babel”.

Hoy, a 18 años de distancia, Bocanada suena con mayor importancia. Nos enseñó que, en Latinoamérica, también puede hacerse música de calidad. Demostró, sin pretenderlo, que el genio de su creador no tenía/no tuvo límites. Y esa es la mayor enseñanza del disco. O para decirlo con sus palabras, la idea central de Bocanada es que “mereces lo que sueñas”.

Alonso Efeese

Si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido, entonces, verdad de Dios, ¡todo lo naco es chido!

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