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30 años de Appetite for Destruction: cuando la leyenda de “Sex, Drugs and Rock & Roll” cobró vida

Viernes, 21 julio 2017 0 Comments

“You know where you are?
You’re in the jungle, baby
You’re gonna die!”
Welcome to the Jungle | Appetite for Destruction | 1987

¿Qué significa el Appetite for Destruction, álbum debut de Guns N’ Roses, en la historia del rock?

Vayamos por partes; dirijámonos a los años 80. Un movimiento surgido a finales de la década de los 70’s sería el que llevaría la batuta del rock. Hablo del llamado New Wave of British Heavy Metal (NWOBHM), de donde llegarían bandas como Diamond Head, Blitzkrieg, Venom, Iron Maiden y muchas más que sirvieron de inspiración para que, en Estados Unidos, grupos como Metallica, Slayer, Anthrax, e incluso Pantera, entre otras, volvieran a poner el rock en lo alto.

En realidad, todo iba bien. La primera mitad de la década, y con la ayuda de MTV, podría decirse que fue gloriosa para el género, que ya era un negocio que dejaba jugosas ganancias. Poco después, casi de un soplido, todo cambió. El pop comenzó a subir de posición, y fue entonces que el llamado “Glam Metal” apareció en escena. Es decir, niños bonitos jugando a ser estrellas de rock se convirtieron en los nuevos ídolos. Poison, Mötley Crüe, Skid Row, por mencionar a algunos (muchos creados por las disqueras), estaban por todos lados. De nueva cuenta, MTV resultaría uno de los principales responsables de esto.

Sin embargo, una banda estaba a punto de estallar. Tenían toda la actitud valemadrista, desfachatada, nihilista, punk, que cualquiera quisiera tener, además de que hacían mucho ruido y sus conciertos, aunque dejaban una gran cantidad de daños, eran cada vez mejores. Era claro que aquella agrupación se encontraba muy cerca de explotar. Sólo hacía falta alguien que quisiera grabarlos.

Pasaron los días y, después de un primer EP llamado Live ?!*@ Like a Suicide, la banda por fin lanzaba su álbum debut. Su nombre: Appetite for Destruction. Ellos eran Axl Rose, Duff McKagan, Izzy Stradlin, Steven Adler y Saul Hudson “Slash”. Aquella fue la alineación que encararía la primera y, por muchas razones, mejor etapa de Guns N’ Roses.

El éxito no llegó de inmediato. Gracias a la censura, Appetite for Destruction tuvo que cambiar de portada y hoy, aquella cruz con cinco calaveras se ha convertido en una de las más icónicas en la historia del rock. Canciones como “Welcome to the Jungle”, “Paradise City” y “Sweet Child O’ Mine” fueron los temas favoritos. Pero también estaban “It’s So Easy”, “Nightrain”, “My Michelle” y “Rocket Queen”, pequeñas joyas rocanroleras que hicieron de este primer disco una verdadera revolución.

Originalmente, la banda Faster Pussycat daría un concierto para MTV. Cancelaron y en su lugar llevaron a Guns N’ Roses, y, a partir de ahí (y de la difusión de sus canciones en la cadena televisiva), el fenómeno GN’R estalló, no sólo a nivel de ventas, sino en materia de actitud. Axl y compañía le imprimieron al rock la rebeldía que, de alguna u otra forma, se había perdido.

De principio a fin, Appetite for Destruction es impecable. Era la banda que hacía falta en la escena y su revolución llegó muy lejos; los llevó muy lejos. Su excesiva adicción a las drogas y los problemas en el interior del grupo se hicieron más agudos y el primero en bajarse del barco fue el baterista, Steven Adler, quien después afirmaría que lo corrieron. Por otro lado, las remarcadas riñas entre Axl y Slash y también las discusiones entre Rose y Stradlin convirtieron en un infierno a la mejor banda de rock de aquel momento.

Nadie aguantaba el ritmo de la agrupación. Cada hotel, cada escenario que pisaban eran totalmente destruidos. Todo. Estaban empeñados en llevar a cabo un estilo de vida basado en la leyenda de “Sex, Drugs and Rock & Roll”. Y lo hicieron. Fueron más allá de sus propios límites. Pero así eran ellos, no fue por pose ni por nada similar. Simplemente había en ese quinteto un alto grado de vandalismo, de anarquía, que se combinaba a la perfección con su ambición de ser la mejor banda del mundo. Sin esa forma de vida, la historia de GN’R hoy sería muy diferente y, quizá, Appetite for Destruction no hubiese tenido el mismo impacto.

Hoy, el primer disco de Guns N’ Roses cumple 30 años. Está en la edad madura y su importancia tiene mucha más fuerza, sobre todo en un momento en el que ya no hay bandas así. Sigue siendo el mismo álbum que rompió madres de cabo a rabo; siguen siendo las mismas canciones que dejaron boaquiabierto a más de uno. Y es que lo advirtieron desde el principio: “You’re in the jungle, baby. You’re gonna die!”

Pero Axl, Slash, Duff, Izzy y Steven ya nos son los mismos. Ni siquiera siguen juntos y quizá nunca los veamos reunidos. Así de importante fue Appettite for Destruction. Acabó con todos, hasta con la que fuera considerada la banda más peligrosa del mundo.

Alonso Efeese

Si lo mexicano es naco y lo mexicano es chido, entonces, verdad de Dios, ¡todo lo naco es chido!

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